Dios obra más allá de nuestro control, y recordarlo trae descanso, reverencia y confianza aun en medio del sufrimiento.
En el Nuevo Testamento vemos el uso de la palabra ofrenda como una expresión de la espontaneidad y generosidad del dar para el sustento de los santos, el sustento de pastores, y naturalmente para los gastos que la obra requiere.
Dios obra más allá de nuestro control, y recordarlo trae descanso, reverencia y confianza aun en medio del sufrimiento.

9 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí[a], ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego? 3 Jesús respondió: Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Nosotros debemos[b] hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. 6 Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, 7 y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). Él fue, pues, y se lavó y regresó viendo. 8 Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? 9 Unos decían: Él es; y otros decían: No, pero se parece a él. Él decía: Yo soy. 10 Entonces le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 Él respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: «Ve al Siloé y lávate». Así que fui, me lavé y recibí la vista. 12 Y le dijeron: ¿Dónde está Él? Él dijo*: No sé.