Un mundo con acceso a las palabras de Jesús esta tan cerca de la verdad que puede menospreciarla, pasarla por alto y responder de manera negativa con incredulidad o rechazo. La verdad es que Jesús es la luz del mundo porque el es DIOS.
En el Nuevo Testamento vemos el uso de la palabra ofrenda como una expresión de la espontaneidad y generosidad del dar para el sustento de los santos, el sustento de pastores, y naturalmente para los gastos que la obra requiere.
Un mundo con acceso a las palabras de Jesús esta tan cerca de la verdad que puede menospreciarla, pasarla por alto y responder de manera negativa con incredulidad o rechazo. La verdad es que Jesús es la luz del mundo porque el es DIOS.

12 Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero[a]. 14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne[b]; yo no juzgo a nadie. 16 Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que[c] me envió. 17 Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero[d]. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. 20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.